Cómo proteger mi tarjeta de crédito

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Utilizar una tarjeta de crédito es cómodo y sencillo pero si nos la roban y no nos enteramos, puede convertirse en nuestra peor pesadilla. Por eso te damos unos sencillos consejos para minimizar los riegos.

Silvia González Cerredelo - Madrid

Uno de los miedos que tenemos a la hora de usar una tarjeta de crédito es que nos la roben y que la utilicen para hacer compras ilimitadas sin nuestros permiso y a las que después no podremos hacer frente.

Está claro que existen una serie de reglas básicas no escritas como:

  • No le dejes a nadie tu tarjeta de crédito.
  • Aunque tengas confianza con una persona, no le des tu número pin.
  • Si consideras que un lugar no es seguro, no compres en el establecimiento.
  • Ante cualquier problema, por mínimo que sea, informa a tu entidad.

Las tarjetas de crédito también cuentan con sistema de seguridad propios que evitan el uso fraudulento de las mismas. Una de ellas es la necesidad de acompañar el funcionamiento de la tarjeta de crédito de un pin secreto que sólo el propietario ha de conocer, de ahí la importancia de los que antes comentábamos de no desvelarlo a nadie ni guardarlo apuntado en ningún sitio. Lo mejor es memorizarlo.

Para evitar sorpresas es bueno que, cada cierto tiempo, cambies el PIN de tu tarjeta de crédito, evitando así cualquier posible despiste.

Una alternativa curiosa, divertida y que complica la vida a los amigos de lo ajeno es usar una tarjeta de crédito con foto de propietario. Ya existen muchas entidades que dan esta opción a los cliente como una medida de seguridad.

Otra buena alternativa para proteger tu tarjeta de crédito es activar el servicio de aviso. De esta forma, cada vez que la utilices recibirás en tu móvil un mensaje que te alertará si no eres tú la persona que la está empleando.

Y por supuesto, revisa regularmente tus cuentas para detectar cualquier movimiento extraño. Recuerda que, como en la mayor parte de las cosas, la prevención es fundamental para evitar llevarnos un susto.